Trump, ¿Bueno o malo para los camioneros?

Trump, ¿Bueno o malo para los camioneros?

La política comercial "America First" del presidente Donald Trump promete ser más agresiva contra los competidores extranjeros. Durante sus primeras dos semanas como presidente, el Sr. Trump ya ha retirado a los Estados Unidos del Acuerdo de Asociación Transpacífico, que el ex presidente Obama pasó los últimos 7 años negociando. Además, Trump reactivó el oleoducto Keystone XL y aceleró el proceso de otro oleoducto en las Dakotas, que Obama también se opuso, desmantelando su legado. Trump también está empezando a revocar  la Ley de Cuidado de Salud Asequible  e hizo cambios en la política económica y de vivienda.

Esta agresiva política comercial afecta directamente a las industrias camioneras estadounidenses, mexicanas y canadienses. Por ejemplo, el Sr. Trump está proponiendo renegociar y posiblemente cancelar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, también conocido como NAFTA. También está proponiendo un ajuste en las fronteras, que podría imponer un 20% de tasas en las importaciones procedentes de México y también imponer un aumento del arancel en hasta un 10% a todas las demás importaciones extranjeras. Estos cambios propuestos son una gran preocupación para la industria camionera de América del Norte que se ha beneficiado mucho con el NAFTA, debido al aumento gradual de la demanda de bienes importados, alrededor de 5,5 millones cruces de frontera en 2015, que representan $ 89 mil millones. La realidad es que la cadena de suministro global es muy sofisticada. La industria camionera está muy integrada con ella, porque las piezas de automóvil se fabrican en Canadá y los vehículos se montan en México, que luego son transportados a los consumidores de los EE. UU. Debido a estas extremas propuestas de esta administración, la Industria Norteamericana debe ser muy cautelosa con respecto a cualquier cierre de comercio con la frontera sur, ya que perder el NAFTA significaría una pérdida puramente económica.

Si la administración de Trump avanza con sus propuestas comerciales, esto podría desencadenar en una serie de acciones legales en los paneles de adjudicación en el NAFTA, la Organización Mundial del Comercio (OMC), así como en los tribunales de Estados Unidos y México, interrumpiendo la capacidad legal de la industria de transporte para trasladar cargas a través de las fronteras. Esto podría provocar represalias del gobierno mexicano, creando una guerra comercial innecesaria. Si son aprobadas por el Congreso, estas propuestas serán desafiadas por largas batallas legales, que podrían tardar años en resolverse.

Por ahora, cualquier compañía de transporte que importe productos de Canadá y México, o compañías de transporte  que dependen del comercio internacional, deberían preocuparse con la dirección a la que el gobierno de Trump se está dirigiendo.

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